Las hojas caen de los arboles, el aire se siente pesado, la naturaleza cambia los tonos verdes por los tonos rojizos, se siente como comienza a entrar el frío, el cielo se esta nublando y yo me siento cada ves peor.
El otoño me trae malos recuerdos: me recuerda como aquel día en el patio de mi casa me despedí de mi padre y hasta la fecha no lo he vuelto a ver, me recuerda el accidente auntomovilistico de mi madre, me recuerda ese instante en el cual le extendí mi mano amiga a una persona y de buena a primera me traiciono, me recuerda ese momento en el que decidí dejar mi infancia atrás enterrando todas mis memorias.
Han pasado los años desde entonces, otoños vienen y otoños se van, y yo sigo con el mismo dolor en el pecho, sigo viendo las mismas fotografías de aquellos años, sigo sollozando al leer las cartas viejas de mi padre.
El otoño me a golpeado duro, esa brisa helada que siempre arrastra consigo me ha dado en la cara, pero por mal que me exprese no piensen que estoy derrotada, todavía sigo sonriendo, aunque llore en silencio y a oscuras, en la noche, cuando nadie me oye ni me ve, aun así sigo sonriendo.
Se que algún día olvidare todo mi dolor, se que algún día reconoceré que soy un roble bien fuerte y se que algún día podre burlarme de la madre tierra y de su hijo el otoño, pero por ahora siempre que llegue esta estación llorare, llorare plantada en el portón de mi casa esperando a que Mr. otoño me devuelva la felicidad.

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